El resorte de la resiliencia

Logo 1

Angélica de la Parra (1)

¿Conoce Usted personas con verdadera “mala suerte” pero excelente ánimo? ¿Alguien con una experiencia de vida atroz, qué está muy consciente de su tragedia y sin embargo ha resurgido de sus cenizas como el ave Fénix? Bien, pues ahí tiene a una persona resiliente, determinada a buscar caminos convenientes.

Si preguntáramos, la mayoría de las personas dirían que uno de los objetivos de su vida es ser feliz, pero objetivamente, sabemos poco de la causa de la felicidad o la alegría.

El gran filósofo Aristóteles, por ejemplo, veía a la felicidad como un proceso más que como un resultado. Creía que la misma se lograba según la capacidad individual para usar sus recursos físicos y mentales, algo que se hace a diario, no como una meta o un final.

Aun actualmente, no tiene sentido hablar de felicidad como objetivo de vida porque no existe un modo consistente de perseguirla, esto se debe a la vaguedad, diversidad y controversias de lo que significa ser feliz y de lo que provoca dicho estado para cada quien.

¿Pero que tienen que ver la alegría o la felicidad con la resiliencia?

Tiene que ver porque mientras se vive, siempre hay razones para sufrir o gozar. Y para quienes han sufrido, la resiliencia es la capacidad de enfrentar situaciones adversas y salir fortalecido de ellas. Es un concepto retomado principalmente en la ingeniería que mide la resistencia de cualquier material para recuperar su forma inicial luego de una deformación, como una cinta elástica!

Vale culpar a la industria de consumo en general y en especial a la industria farmacéutica de que la mayoría de personas en el mundo viven con un modelo de riesgo basado en las necesidades y en la enfermedad… ya lo sabe, nunca estar satisfecho, no cuidarse sino curarse, la moda de la cirugías estéticas y también las personas permanentemente enfermas de una u otra cosa (hipocondríacas).

Se invierten grandes fortunas en campañas mediáticas para mantener a la sociedad con la idea de que necesitan comprar y de que están enfermas.

Pese a ello, las ciencias médicas y sociales han pasado a un modelo de prevención y promoción de la salud, que asegura y difunde que las personas son agentes de su propia ecología, es decir, capaces de lograr por sí mismas el equilibrio y mantener su salud.

En este sentido, sabemos que una persona no solo carece y se enferma, sino que también es capaz de buscar y encontrar sus propios recursos y salir fortalecido de las adversidades, de las situaciones traumáticas que haya vivido. La resiliencia, es la capacidad humana para sobreponerse a las adversidades y construir sobre ellas. En toda persona resiliente se destacan las siguientes características: habilidad, adaptabilidad, resistencia a la destrucción, conductas vitales positivas y baja susceptibilidad, entre otras.

No se nace resiliente ni se adquiere naturalmente durante el desarrollo, sino que depende de la voluntad para aplicarse en ciertas cualidades a la hora de interactuar con otros seres humanos y sobre todo, de enfrentar los problemas sean grandes, medianos o pequeños.

Para que Usted pueda trabajar en sus recursos resilientes intente practicar lo siguiente:

La Introspección: que es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una auto-respuesta honesta.

La Independencia: que es saber fijar límites entre uno mismo y el problema. Es la posibilidad de saber mantenerse a distancia, emocional y físicamente sin caer en el aislamiento.

La Capacidad para relacionarse con los otros: que sería contraparte de la aptitud anterior, referida a saber cuidar las formas y el modo de expresar las ideas sin dejarse cegar por las emociones.

Dos –que personalmente me parecen esenciales- son: tener Iniciativa y todo el sentido del humor posible, primero, para encontrar lo cómico en la tragedia y también para no esperar a que alguien o algo nos dé la orden de salir a luchar.

Finalmente, ser creativos: explorar dentro y fuera de lo que somos y vemos, ya que por increíble que parezca, se puede crear belleza a partir del caos y el desorden.

La resiliencia no debe considerarse como una capacidad fija sino que puede variar según las circunstancias vividas. Es el resultado de un balance de factores de riesgo, factores protectores y personalidad del ser humano. Es de naturaleza dinámica, es decir, habrá etapas en la que se es más fuerte que en otras y está bien, siempre y cuando no perdamos de vista que no debemos estancarnos en la tragedia demasiado tiempo. Lo importante es aceptar que la felicidad y la alegría son un resultado solamente en el sentido temporario. Que la vida no es una historia que se acaba cuando se muere, sino la incesante resolución de problemas de adaptación a la existencia propia. Como dijo el existencialista Nietzsche “Lo que no me mata, me hace más fuerte”.

Referencias:
Mónica Bruder. El cuento terapéutico como favorecedor de la resiliencia. Psicodebate 6. Psicología, Cultura y Sociedad. En: http://www.palermo.edu/cienciassociales/investigacion-y-publicaciones/revista-psicodebate/revista-psicodebate-06.html. 
Anna Forés. Tener una mirada apreciativa para promover la Resiliencia. En: http://comunidadenresiliencia.blogspot.com
Diccionario de la lengua española. En: http://dle.rae.es/?id=WA5onlw
Wikipedia. En: https://es.wikipedia.org/wiki/Resiliencia_%28psicolog%C3%ADa%29
(1) Magíster en Terapia Familiar. Psicóloga Clínica en el Centro de Atención Médica Integral de CUAltos. Universidad de Guadalajara.

Compartir

PinIt

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *